Después de todo, siempre hay una luz en el camino, aveces pienso que tanto sufrimiento y espera tiene su recompensa, esa es que el destino ha puesto en mi vida un hombre maravilloso y que me acá y acepta con mis trancas y mis fantasmas y me ayuda cada día a ser mejor, a sentirme mejo y feliz, gracias a dios por este hermoso regalo, ahora solo el tiempo dirá cuanto nos falta para estar juntos para siempre.